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jueves, 26 de agosto de 2010

Dispositivos asociados a lesiones accidentales por agujas

Actividades asociadas a las lesiones por pinchazos
Cuando se expone una aguja u otro instrumento filoso, pueden ocurrir lesiones. Los datos del NaSH muestran que aproximadamente un 38% de las lesiones percutáneas ocurren durante el uso y un 42% después del uso y antes de desechar el dispositivo. Las causas de las lesiones percutáneas producidas por agujas huecas se muestran en el grafico.
Las circunstancias que contribuyen a una lesión por piquete dependen en parte del tipo de dispositivo utilizado y de su diseño. Por ejemplo, los dispositivos con agujas que deben ser desarmados o manipulados después de su uso (por ejemplo, jeringas con cartuchos cargados previamente y equipos compuestos por agujas de flebotomía y tubos de vacío) representan claramente un peligro y han sido vinculados con tasas de lesiones más elevadas [Jagger et al. 1988]. Además, las agujas conectadas a un tubo flexible de cierta longitud (por ejemplo las agujas de alas de acero y las agujas conectadas a tubos intravenosos) son a veces difíciles de colocar en un envase para eliminación de instrumentos filosos y por ello representan otro peligro de lesión. Las lesiones vinculadas a agujas conectadas a tubos intravenosos pueden ocurrir cuando un trabajador sanitario inserta o retira una aguja de un puerto intravenoso o trata de neutralizar temporalmente el peligro de piquete al insertar la aguja en una cámara de goteo, puerto o bolsa intravenosa o incluso en la cama.
Además de los riesgos relacionados con las características del dispositivo, las lesiones por pinchazos han sido vinculadas con algunas prácticas de trabajo tales como:
  • volver a tapar agujas,
  • transferir un fluido corporal de un recipiente a otro, y
  • no eliminar debidamente las agujas usadas en recipientes de eliminación a prueba de pinchazos.

Los estudios anteriores de lesiones por piquetes han mostrado que de un 10% a un 25% de las mismas ocurrieron cuando se volvió a tapar una aguja usada [Ruben et al. 1983; Krasinski et al. 1987; McCormick y Maki 1981; McCormick et al. 1991; Yassi y McGill 1991]. Aunque hace algún tiempo que se trata de desalentar las prácticas de tapado a mano y la actividad está prohibida de acuerdo a los estándares de patógenos contenidos en la sangre de la OSHA [29 CFR 1910.1030] a menos que no exista alternativa alguna, 5% de las lesiones por piquetes en los hospitales NaSH siguen vinculadas a esta práctica. Las lesiones pueden ocurrir cuando un trabajador sanitario trata de transferir sangre u otros fluidos corporales de una jeringa a un recipiente para muestras (como un tubo de vacío) y no acierta a insertar la aguja correctamente. Del mismo modo, pueden producirse lesiones por piquetes si se dejan las agujas u otros instrumentos filosos usados en el lugar de trabajo o se eliminan en un recipiente que no sea a prueba de piquetes.

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Fte: HHS (NIOSH) Publication No. 2000-108

Casos Clinicos de Trabajadores que adquirieron infecciones por pinchazos con agujas


Los siguientes reportes de caso describen brevemente las experiencias de cinco trabajadores sanitarios que contrajeron infecciones graves luego de exposición ocupacional a patógenos contenidos en la sangre. Sus casos son un ejemplo de algunas de las condiciones peligrosas prevenibles así como de las prácticas que pueden contribuir a las lesiones por pinchazo.



Caso 1
Un paciente de SIDA hospitalizado sufrió una crisis y trató de sacarse los catéteres intravenosos del brazo. Varios miembros del personal del hospital trataron de sujetar al paciente. Durante el forcejeo, se tiró de una manguera de goteo intravenoso y quedó expuesta la aguja que se inserta en la vía de acceso del catéter intravenoso. Una enfermera presente tomó la aguja conectora al final de la manguera y estaba tratando de volver a introducirla en el puerto cuando el paciente le pateó el brazo, haciendo que la aguja se clavara en la mano de otra enfermera. El mismo día se practicó una prueba de detección de VIH a la enfermera que sufrió la lesión y el resultado fue negativo, pero la prueba dio resultado positivo algunos meses después [American Health Consultants 1992a].
Caso 2
Una doctora estaba extrayendo sangre de un paciente en una sala de examen de una clínica de VIH. Debido a que en la sala no había ningún recipiente de eliminación de instrumentos filosos, ella volvió tapar la jeringa utilizando la técnica de una sola mano. Cuando la doctora estaba clasificando materiales de desecho de los laboratorios, la tapa se salió de la aguja de flebotomía y posteriormente se clavó en el dedo índice de la mano derecha. El resultado de la prueba de VIH fue negativo. Inmediatamente la doctora empezó con la profilaxis postexposición con zidovudina pero la interrumpió después de diez días debido a los efectos adversos negativos. Aproximadamente dos semanas después del piquete, la doctora presentó síntomas similares a la gripe característicos de la infección con VIH. Se determinó que era seropositiva para el VIH cuando se le practicó una prueba tres meses después de la exposición por piquete [American Health Consultants 1992b].
Caso 3
Después de practicar una flebotomía a un paciente con SIDA, una trabajadora sanitaria sufrió un piquete profundo con la aguja de flebotomía utilizada. La sangre del tubo de extracción también salpicó en el espacio entre la muñeca y el borde de los guantes de la trabajadora sanitaria, contaminando de esta forma la piel de las manos, que estaba agrietada. La trabajadora sanitaria se quitó los guantes y se lavó las manos inmediatamente. Se practicó un examen de VIH y el resultado fue negativo y se rehusó a seguir profilaxis con zidovudina. Debido a que no se sabía si el paciente sufría de infección de VHC y no había evidencia clínica de trastornos hepáticos, no se practicó prueba de exposición al VHC a la trabajadora sanitaria. Ocho meses después del incidente, se hospitalizó a la trabajadora sanitaria con hepatitis aguda. Se determinó que era positiva al VIH nueve meses después del incidente. Dieciséis meses después del incidente, la prueba de anticuerpos al VHC dio resultado positivo y se le diagnosticó infección crónica de VHC. Su condición clínica continuó deteriorándose y falleció 28 meses después de la lesión por piquete [Ridzon et al. 1997].
Caso 4
Durante una broncoscopia para determinar la causa de la falta de aliento de un paciente infectado con VHB, un trabajador sanitario sufrió una lesión percutánea con una aguja de calibre 25 al extraer tejido de los fórceps de biopsia. El trabajador no recibió profilaxis posterior a la exposición con inmunoglobulina de hepatitis B o vacuna de la hepatitis B. Aproximadamente 15 semanas después de la lesión por piquete, el trabajador presentó fatiga, malestar e ictericia. Después, se determinó que tenía enzimas anormales en el hígado y dio resultado positivo en la prueba de antígeno de superficie de la hepatitis B, cuadro característico de la infección aguda con hepatitis B. Al paciente al que se practicó la broncoscopia se le diagnosticó neumonía de Pneumocystis carinii y murió 8 meses después de haberle sido diagnosticado sarcoma de Kaposi diseminado e infección oportunista mayor. El trabajador lesionado no presentó complicaciones médicas, y sus enzimas hepáticas y su salud volvieron a la normalidad. Posteriormente dio resultados negativos a la prueba del antígeno de superficie a la hepatitis B y resultados positivos a la prueba del anticuerpo de superficie a la hepatitis B, lo cual indicaba una recuperación de una infección de VHB. En un seguimiento realizado 15 meses después de la lesión por piquete, el trabajador también dio resultados negativos a la prueba de VIH. No se contaba con suero del paciente fallecido para realizar pruebas de anticuerpos [Gerberding et al 1985].
Caso 5
En 1972, una enfermera sufrió una lesión por piquete en el dedo al retirar una aguja hipodérmica del brazo de un paciente. En el momento de la lesión, el paciente tenía hepatitis aguda aparente que no era de tipo A ni B. La enfermera presentó hepatitis seis semanas después de la lesión por piquete. Sus enzimas hepáticas siguieron elevadas durante casi un año. Un examen posterior de las muestras de suero de la enfermera y del paciente mostraron que ambos estaban infectados con VHC. La muestra de suero inicial de la enfermera tomada en 1972 dio resultado negativo a la prueba de anticuerpos de VHC, pero una muestra tomada seis semanas después de la lesión por piquete fue seropositiva. Aunque la enfermera estaba clínicamente sana en el momento del informe, siguió siendo seropositiva al VHC [Seeff 1991].

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