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jueves, 26 de agosto de 2010

Casos Clinicos de Trabajadores que adquirieron infecciones por pinchazos con agujas


Los siguientes reportes de caso describen brevemente las experiencias de cinco trabajadores sanitarios que contrajeron infecciones graves luego de exposición ocupacional a patógenos contenidos en la sangre. Sus casos son un ejemplo de algunas de las condiciones peligrosas prevenibles así como de las prácticas que pueden contribuir a las lesiones por pinchazo.



Caso 1
Un paciente de SIDA hospitalizado sufrió una crisis y trató de sacarse los catéteres intravenosos del brazo. Varios miembros del personal del hospital trataron de sujetar al paciente. Durante el forcejeo, se tiró de una manguera de goteo intravenoso y quedó expuesta la aguja que se inserta en la vía de acceso del catéter intravenoso. Una enfermera presente tomó la aguja conectora al final de la manguera y estaba tratando de volver a introducirla en el puerto cuando el paciente le pateó el brazo, haciendo que la aguja se clavara en la mano de otra enfermera. El mismo día se practicó una prueba de detección de VIH a la enfermera que sufrió la lesión y el resultado fue negativo, pero la prueba dio resultado positivo algunos meses después [American Health Consultants 1992a].
Caso 2
Una doctora estaba extrayendo sangre de un paciente en una sala de examen de una clínica de VIH. Debido a que en la sala no había ningún recipiente de eliminación de instrumentos filosos, ella volvió tapar la jeringa utilizando la técnica de una sola mano. Cuando la doctora estaba clasificando materiales de desecho de los laboratorios, la tapa se salió de la aguja de flebotomía y posteriormente se clavó en el dedo índice de la mano derecha. El resultado de la prueba de VIH fue negativo. Inmediatamente la doctora empezó con la profilaxis postexposición con zidovudina pero la interrumpió después de diez días debido a los efectos adversos negativos. Aproximadamente dos semanas después del piquete, la doctora presentó síntomas similares a la gripe característicos de la infección con VIH. Se determinó que era seropositiva para el VIH cuando se le practicó una prueba tres meses después de la exposición por piquete [American Health Consultants 1992b].
Caso 3
Después de practicar una flebotomía a un paciente con SIDA, una trabajadora sanitaria sufrió un piquete profundo con la aguja de flebotomía utilizada. La sangre del tubo de extracción también salpicó en el espacio entre la muñeca y el borde de los guantes de la trabajadora sanitaria, contaminando de esta forma la piel de las manos, que estaba agrietada. La trabajadora sanitaria se quitó los guantes y se lavó las manos inmediatamente. Se practicó un examen de VIH y el resultado fue negativo y se rehusó a seguir profilaxis con zidovudina. Debido a que no se sabía si el paciente sufría de infección de VHC y no había evidencia clínica de trastornos hepáticos, no se practicó prueba de exposición al VHC a la trabajadora sanitaria. Ocho meses después del incidente, se hospitalizó a la trabajadora sanitaria con hepatitis aguda. Se determinó que era positiva al VIH nueve meses después del incidente. Dieciséis meses después del incidente, la prueba de anticuerpos al VHC dio resultado positivo y se le diagnosticó infección crónica de VHC. Su condición clínica continuó deteriorándose y falleció 28 meses después de la lesión por piquete [Ridzon et al. 1997].
Caso 4
Durante una broncoscopia para determinar la causa de la falta de aliento de un paciente infectado con VHB, un trabajador sanitario sufrió una lesión percutánea con una aguja de calibre 25 al extraer tejido de los fórceps de biopsia. El trabajador no recibió profilaxis posterior a la exposición con inmunoglobulina de hepatitis B o vacuna de la hepatitis B. Aproximadamente 15 semanas después de la lesión por piquete, el trabajador presentó fatiga, malestar e ictericia. Después, se determinó que tenía enzimas anormales en el hígado y dio resultado positivo en la prueba de antígeno de superficie de la hepatitis B, cuadro característico de la infección aguda con hepatitis B. Al paciente al que se practicó la broncoscopia se le diagnosticó neumonía de Pneumocystis carinii y murió 8 meses después de haberle sido diagnosticado sarcoma de Kaposi diseminado e infección oportunista mayor. El trabajador lesionado no presentó complicaciones médicas, y sus enzimas hepáticas y su salud volvieron a la normalidad. Posteriormente dio resultados negativos a la prueba del antígeno de superficie a la hepatitis B y resultados positivos a la prueba del anticuerpo de superficie a la hepatitis B, lo cual indicaba una recuperación de una infección de VHB. En un seguimiento realizado 15 meses después de la lesión por piquete, el trabajador también dio resultados negativos a la prueba de VIH. No se contaba con suero del paciente fallecido para realizar pruebas de anticuerpos [Gerberding et al 1985].
Caso 5
En 1972, una enfermera sufrió una lesión por piquete en el dedo al retirar una aguja hipodérmica del brazo de un paciente. En el momento de la lesión, el paciente tenía hepatitis aguda aparente que no era de tipo A ni B. La enfermera presentó hepatitis seis semanas después de la lesión por piquete. Sus enzimas hepáticas siguieron elevadas durante casi un año. Un examen posterior de las muestras de suero de la enfermera y del paciente mostraron que ambos estaban infectados con VHC. La muestra de suero inicial de la enfermera tomada en 1972 dio resultado negativo a la prueba de anticuerpos de VHC, pero una muestra tomada seis semanas después de la lesión por piquete fue seropositiva. Aunque la enfermera estaba clínicamente sana en el momento del informe, siguió siendo seropositiva al VHC [Seeff 1991].

Riesgo de Infección luego de pinchazo con aguja


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Luego de exposición a un paciente infectado como consecuencia de un piquete, el riesgo de infección de un trabajador sanitario depende del patógeno en cuestión, la condición inmunológica del trabajador, la gravedad de la lesión por piquete, y la disponibilidad y uso de la profilaxis adecuada luego de la exposición.

VIH
A fin de estimar la tasa de transmisión del VIH, se combinaron datos provenientes de más de 20 estudios de probabilidad a nivel mundial sobre trabajadores sanitarios expuestos a sangre infectada con el VIH a través de una lesión percutánea. En total, se registró un total de 21 infecciones luego de 6.498 episodios de exposición lo cual equivale a una tasa de transmisión promedio de 0,3% por lesión [Gerberding 1994; Ippolito et al. 1999]. Un estudio retrospectivo de control de casos de trabajadores sanitarios que habían tenido exposición percutánea al VIH determinó que el riesgo de transmisión del VIH aumentaba cuando el trabajador estaba expuesto a una gran cantidad de sangre del paciente, ya fuera (1) a través de un instrumento visiblemente cubierto de sangre, (2) durante un procedimiento en el que se introducía una aguja en una vena o arteria del paciente, o (3) si el trabajador sufría una herida profunda [Cardo et al. 1997]. Los datos preliminares sugieren que este tipo de lesiones por piquetes de alto riesgo podrían representar un riesgo mayor de transmisión por cada lesión [Bell 1997].
Se recomienda profilaxis del VIH luego de la exposición en el caso de los trabajadores sanitarios expuestos ocupacionalmente al VIH en algunas circunstancias [CDC 1998c]. Datos limitados sugieren que este tipo de profilaxis podría reducir considerablemente el riesgo de contraer la infección del VIH [Cardo et al. 1997]. Sin embargo, los medicamentos utilizados para la profilaxis posterior a la exposición al VIH tienen muchos efectos secundarios adversos [CDC 1998c]. En la actualidad no se cuenta con ninguna vacuna para la prevención de la infección por VIH, ni tampoco ningún tratamiento para curar la enfermedad [CDC 1998d].
VHB
La tasa de transmisión a los trabajadores sanitarios susceptibles oscila entre 6% y 30% luego de una sola exposición por piquete a un paciente infectado con el VHB [CDC 1997b]. Sin embargo, este tipo de exposición sólo representa un riesgo para los trabajadores sanitarios que no sean inmunes al VHB. Los trabajadores sanitarios que tengan anticuerpos al VHB ya sea por vacunación anterior a la exposición o por infección anterior no corren riesgos. Además, si un trabajador susceptible está expuesto al VHB, la profilaxis postexposición con inmunoglobulina de hepatitis B y la administración de la vacuna de la hepatitis es efectiva en más de un 90% de los casos para prevenir la infección de VHB.
VHC
Los estudios de seguimiento de los trabajadores sanitarios expuestos al VHC a través de un piquete u otra lesión percutánea han determinado que la incidencia de seroconversión anti VHC (lo cual indica infección) es de un promedio de 1,8% (rango, 0% a 7%) por lesión [Alter 1997; CDC 1998b]. En la actualidad no existe ninguna vacuna para prevenir la infección por VHC, y no se recomienda la inmunoglobulina ni la terapia antiviral como profilaxis luego de la exposición [CDC 1998b]. Sin embargo, continuamente cambian las recomendaciones para el tratamiento de las infecciones tempranas. Los trabajadores sanitarios que hayan sufrido exposición deben ser objeto de un seguimiento de seroconversión y recibir referencia para tratamiento médico en caso de que la seroconversión ocurra.
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