martes, 2 de mayo de 2017

Autocuidado: creación de conductas seguras y gestión de riesgos en equipo

Autocuidado, conductas seguras,gestión de riesgos en equipo


Numerosos conceptos resuenan hoy en las organizaciones que quieren avanzar en la prevención de riesgos del trabajo dentro de las empresas, a continuación se busca despejar algunas dudas sobre su alcance y vínculo entre ellas.

Introducción Antes de comenzar es importante mencionar que una de las causas principales que explica la ocurrencia de gran parte de los accidentes de trabajos son los actos inseguros. Se denomina acto inseguro a «todo acto u omisión cometido por una persona que posibilita la generación de un accidente del trabajo». Si se repite el acto inseguro muchas veces y no se produce el accidente, esto le da al trabajador una falsa sensación de seguridad. El repetir el acto inseguro muchas veces, produce un hábito inseguro. Si se repite un acto inseguro, tarde o temprano, producirá el accidente. Sin lugar a dudas si queremos prevenir dicha causa debemos trabajar indefectiblemente con los comportamientos humanos, algo complejo de realizar pero impostergable. Es allí entonces donde los conceptos que se valoran a continuación cobran sentido. 

El Autocuidado – La gestión distribuida de la seguridad
Es éste uno de los primeros conceptos que fueron utilizados sobre el tema y el que más se menciona tal vez dentro de las organizaciones actualmente. Una de las definiciones que podemos utilizar al respecto es “cualquier acción reguladora del funcionamiento del ser humano que se encuentra bajo el control del propio individuo, realizada de forma deliberada y por iniciativa propia” (Alexander Segall & Jay Goldstein, 1998). Para poder ampliar éste término debemos hacernos la pregunta, ¿quién es responsable de la prevención? Para cuya respuesta podríamos decir “la prevención es responsabilidad de todos los integrantes de la organización: gerentes, directivos, supervisores, operarios, área de mantenimiento, área de limpieza. Todas las áreas están involucradas en la prevención de riesgos laborales”. Ese “todo” es “cada uno” y es entonces el individuo quien debe cuidarse. ¿Cómo lograr el autocuidado? Ello implica movilizar al individuo en búsqueda de su propio interés, para lo cual cualquier estrategia sería válida: exponerlo a diferentes vivencias, trabajando desde la parte motriz pero dándole importancia a la parte psicológica, a través de talleres, simuladores, videos, etc. Ahora bien, todo esto que parece sencillo en la práctica no lo es y representa todo un desafío para el prevencionista. Por ello, una posibilidad es introducirse en el concepto de buscar la auto-observación. De esta auto-observación pueden surgir informes que sean compartidos, discutidos y consensuados con todos los colegas que desarrollen una tarea similar y que también habrán hecho su propia auto-observación. Como resultado se genera un valioso material que será trabajado en segunda instancia, junto con especialistas, a fin de tomar las medidas y modificaciones necesarias. A este sistema lo llamamos CCS o Creación de Conductas Seguras, y tiene como fin el “autocuidado” del trabajador. 

Creación de Conductas Seguras (CCS) 
Ricardo Sheffick Smith propone en el libro Cultura Preventiva, publicado por FISO en el año 2013, que no se hagan observaciones entre pares, sino que cada uno tenga la responsabilidad de observarse a sí mismo. En definitiva debemos crear un sistema de Auto-Observación de Conductas Seguras. Hemos acordado que la persona que más sabe sobre los riesgos de su puesto de trabajo es, precisamente, quien lo desempeña. Cada persona conoce los riesgos habituales a los que está expuesta, sabe además que a veces toma riesgos innecesarios y en muchas otras ocasiones realiza conductas no seguras, sabiendo que lo son, pero no teniéndolas en cuenta en ese momento. Si repetimos un tipo de conducta varias veces y sin consecuencias, dejaremos finalmente de considerarla como riesgosa. La conducta de riesgo no ha cambiado, sólo ha cambiado nuestra percepción sobre ella. Este método está basado en la asunción de la responsabilidad en seguridad por parte de todos los integrantes de la organización, ya que todos participan de la misma. Intenta lograr que todos los miembros de la organización tengan un compromiso firme y visible con su seguridad. Para ello es fundamental desde un principio el compromiso de la alta jerarquía, ya que de este modo se logra que la propiedad de la seguridad baje y alcance todos los niveles de la organización. El que todos sean propietarios de la seguridad se consigue con la participación subsidiaria y activa de toda la organización, al reconocimiento y feedback asociados a esta participación y al compromiso general y visible con la seguridad. Esta nueva forma de organizar la seguridad da como resultado grupos de personas capaces de aprender constantemente a mejorar su entorno laboral y hacerlo más seguro. Asimismo, se trata de un sistema que perdura en el tiempo, ya que los propios implicados cuentan con las habilidades necesarias para responder a nuevos desafíos y situaciones no previstas. 
De este modo, la GDS (Gestión Distribuida de la Seguridad) además de mejorar la seguridad laboral brinda a las personas dentro de la organización: 
1. Espacio para desarrollarse. 
2. Posibilidades de aprendizaje. 
3. Apoyo mutuo, respeto. 
4. Sentido a lo que hacen. 

Y una vez que el sistema está implantado y las personas confían en él, las soluciones a problemas se logran en períodos de tiempo mucho más breves, produciendo plantillas muy motivadas para ponerlas en práctica ya que se trata de sus propios diseños y decisiones. 
No se trata de un método estándar, ya que: 
- Las propias personas reestructuran sus diseños de trabajo.
- No existe período de aceptación de la novedad en la medida en que ésta es propuesta por los mismos trabajadores. 
- La responsabilidad de la seguridad de la tarea es asumida por las propias personas que la realizan. 
- Es un verdadero método de "hágalo usted mismo", rompiendo con el sistema de los expertos, muchas veces teóricos, que no aprovechan la riqueza de experiencias de los que están en constante contacto con el riesgo. 
El experto puede asumir un rol de consultor, el que aporta nuevas técnicas y un colaborador del personal que está a diario frente al problema. Para cuestiones técnicas el experto debe opinar y, en su caso, discutir y demostrar si una solución propuesta no es viable técnica o económicamente. La Gestión de Riesgos en Equipo (GRE) Gran parte de las organizaciones que lograron instalar la cultura del autocuidado, redoblaron la apuesta en un pensamiento más amplio que busca no sólo que la persona se cuide ella misma sino también que “cuiden a sus propios compañeros de trabajo”. El concepto narcisista del “yo me cuido” está en primera instancia y es fundamental porque puede ayudar a evitar numerosos accidentes. Una vez que el autocuidado se incorpora como valor, se deberá inducir a la persona al cuidado del otro, a ayudar a los otros a cumplir sus metas y objetivos sin accidentes. Este modelo es aplicado en varias ocasiones bajo lemas como “Guardianes de la Seguridad” y se evalúan las acciones de prevención que un compañero realizó por otro, sin un carácter necesariamente de inspección o “policía”. 


Fuentes  Claves para la Prevención de Riesgos en el Trabajo – Mauricio Cattaneo - FISO, 2014.  Cultura Preventiva – Ricardo Sheffick Smith- FISO -2013.

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